LA LUZ DEL OLVIDO
- pacocruzadoflamenco
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Rita no subió al escenario a cantar; subió a cumplir una promesa. La misma que late en el corazón de la Sierra de Huelva desde que sus abuelos —aquellos que ya no están— le enseñaron que hay músicas que no mueren, solo esperan.
Gozos del siglo VIII, tonás de trilla y coplas que la historia se empeñó en borrar... Sonaron los fandangos de Huelva, de Alosno, de la Sierra y de Almonaster la Real; los de La Jira, el aldeano, el de aguafría, el de los Pinos, el Repicao… un diálogo con el olvido.
Calañas fue testigo. Allí, el 13 de junio, Día del Fandango, el legado se alzó frente al silencio.
Y cuando sonó el último verso de su poema —"Soy la luz del olvido, la memoria de las piedras"—, quizás los viejos maestros, desde algún lugar del viento, sonrieron. Porque su legado, por fin, había encontrado quien lo alzara.
Gracias a todos los compañeros que compartieron escenario y a todos los que han echo posible esta producción.



